Es una enfermedad neurológica y psiquiátrica que se caracteriza por un estado de excesiva angustia y preocupación por lo que sucederá en la vida cotidiana. El paciente tiene pensamientos pesimistas, fatalistas y una sensación de que ocurrirán eventos desastrosos a él o a sus familias y a quienes le rodean.
Hasta el momento se han identificado tres posibles causas del trastorno de ansiedad:
Factores genéticos
Aunque no se han encontrado los genes directamente relacionados con el trastorno, investigaciones apuntan a que existe una predisposición genética a desarrollarlo.
Factores neurológicos
El trastorno de ansiedad se produce cuando ocurre un desequilibrio en los niveles de los neurotransmisores, que son sustancias que se producen en las células cerebrales y son las encargadas de enviar información para que el cuerpo tenga determinada respuesta biológica.
Cuando algunos de los neurotransmisores como serotonina, noradrenalina o ácido gamma aminobutírico se desequilibran, ocurre una alteración de la reacción del cerebro y se produce la enfermedad.
Factores ambientales
En ocasiones, eventos trágicos en la vida de una persona pueden desencadenar un proceso de ansiedad, como un accidente fatal, la muerte de un ser querido, un estado permanente de violencia, u otros que afecten la salud emocional del paciente.
No se ha determinado con exactitud el porcentaje de personas afectadas por el trastorno de ansiedad a nivel mundial, pero se estima que entre 3 y 6 % de la población adulta lo padece, incluso, se calcula que alrededor de 16 % de la población mundial padecerá un periodo de ansiedad a lo largo de sus vidas.
Se han encontrado ciertos factores que pueden favorecer la aparición del trastorno de ansiedad en una persona:
Los pacientes con trastorno de ansiedad pueden padecer algunos de los siguientes síntomas.
El médico realizará una historia clínica y familiar del paciente junto con los síntomas que le sean reportados apoyándose en cuestionarios específicos que determinará el diagnóstico de la enfermedad.
A pesar de que no existen exámenes de laboratorio que detecten el trastorno de ansiedad, el especialista puede realizar exámenes y análisis para descartar una enfermedad adyacente.
Hay dos tipos de tratamiento para la ansiedad:
Tratamiento Farmacológico
Existe una gran variedad de medicamentos para el tratamiento del trastorno de ansiedad. Su uso individual o una combinación de ellos tiene por objetivo mantener al paciente asintomático el mayor tiempo posible. Estos actúan químicamente a nivel cerebral para reestablecer el nivel de los neurotransmisores causantes de la enfermedad.
Tratamiento Psicoterapéutico
Acudir con un psicoterapeuta es de especial importancia en el tratamiento del trastorno de ansiedad. El profesional de la salud mental ayudará al paciente a manejar los estados de temor excesivo y situar sus pensamientos en la realidad, además de enfrentar sus miedos reales. También el paciente aprenderá a interpretar sus sensaciones corporales.
Las medidas que se pueden adoptar para evitar la ansiedad son:
El trastorno de ansiedad implica una constante tensión y preocupación, la calidad de vida del paciente se ve deteriorada con el tiempo. Casi siempre se presenta aislamiento y en una gran proporción, la enfermedad está relacionada con el trastorno bipolar .
Además de los problemas digestivos derivados del síndrome de colon irritable asociado a estados constantes de estrés, otra complicación derivada de este padecimiento es la tendencia al abuso de sustancias adictivas como el alcohol y drogas.
Existen varios desórdenes que se consideran parte del trastorno de ansiedad. De entre las múltiples clasificaciones que se han evaluado, las que destacan son las siguientes:
Trastorno de pánico:
El paciente experimenta episodios de terror que se alivian tan espontáneamente como aparecen. Durante un ataque de pánico la persona tiene una sensación de irrealidad, miedo a que ocurra algo fatal y que no puede impedirse o temor a perder el control y “volverse loco”.
Usualmente los pacientes creen que están sufriendo un ataque cardiaco, debido a que los ataques de pánico se manifiestan con síntomas físicos como:
Los ataques de pánico ocurren súbitamente y sin causa aparente e incluso durante el sueño y puede durar hasta 10 minutos. El lapso que transcurre entre un ataque de pánico y otro es indeterminado, pero normalmente el paciente lo vive con temor de que se repita, lo cual se considera un factor desencadenante de esta condición.
Trastorno obsesivo-compulsivo
Quienes padecen este trastorno tienen pensamientos o temores indeseados que les producen miedos infundados y los llevan a realizar constantemente ciertas rutinas. Su nombre viene de la alternancia de los pensamientos distorsionados (obsesión) acompañados de una conducta repetitiva (compulsión).
Dependiendo del tipo de trastorno, el paciente puede manifestar las siguientes conductas repetitivas:
Cuando los pacientes llevan a cabo sus rutinas se sienten menos ansiosos, sin embargo, tanto los pensamientos obsesivos como los rituales que se derivan de éstos son incómodos y estresantes para el paciente, al grado que llegan a inhabilitarlo para desempeñar sus actividades cotidianas si no es tratado adecuadamente.
Fobia social
Suele confundirse con la timidez propia de la adolescencia, pues es en ese periodo de la vida en el que se manifiesta con mayor frecuencia. Los pacientes tienen una desmedida preocupación sobre los eventos sociales de la vida cotidiana.
En la mayoría de los casos el miedo radica en sentirse observado y juzgado por los otros o que su comportamiento los avergüence y los haga quedar en ridículo, pensamientos que se presentan de manera intensa, persistente y crónica, interfiriendo con las actividades escolares y laborales.
Al igual que otros trastornos de ansiedad, la fobia social va acompañada de síntomas físicos, que pueden ser:
Cuando estos síntomas son evidentes, el paciente cree que todos a su alrededor lo están observando, por lo que su ansiedad se exacerba
Fobias específicas
Una fobia es un miedo exagerado e irracional a determinadas situaciones u objetos. Son fácilmente identificables debido a que el paciente lo manifiesta expresamente. Las fobias se manifiestan súbitamente a cualquier edad y desaparecen de la misma forma.
El paciente con fobia a determinada circunstancia u objeto experimentará un ataque de ansiedad si se confronta con aquello a lo que le teme de manera exagerada, manifestando sudoración, náusea, palpitaciones y debilidad en las piernas.
Las más comunes son:
Si los pacientes con fobias específicas pueden evitar aquello que les causa miedo, no requerirán de tratamiento, pero si la fobia dificulta su vida cotidiana, es necesario que el paciente reciba atención.
Estrés post-traumático
Este trastorno se desarrolla como consecuencia de haber sufrido o presenciado un evento fatal o trágico en el que hubo muertes o lesiones severas. Los pacientes experimentan recuerdos que vienen en ráfagas o pesadillas que les hacen revivir el acontecimiento de manera casi real, provocándoles ataques de pánico.
Las personas que sufren estrés post-traumático experimentan normalmente depresión y un constante estado de sobresalto. Cuando esta condición es severa, el paciente encuentra dificultades para relacionarse con otras personas, incluso para desempeñar un trabajo o sus labores cotidianas, debido a que en ocasiones un sonido, olor o imagen hace que el evento trágico reviva en su memoria.
Aunque en algunos casos los ataques de ansiedad se presentan de manera súbita, es posible que el paciente reconozca ciertos síntomas que lo pongan en alerta:
Los desórdenes que se presentan en combinación con los trastornos de ansiedad pueden ser
Alcoholismo o drogadicción
Los ataques de ansiedad a veces provocan que los pacientes intenten refugiarse en las sustancias estimulantes, creando adicciones que empeoran su condición.
Depresión
El constante estado de temor o angustia es uno de los síntomas de la depresión, por lo que el especialista debe vigilar muy de cerca al paciente para determinar si la depresión es causa o consecuencia de estos trastornos.
Síndrome de Intestino Irritable
Debido a que los pacientes permanecen bajo altos niveles de estrés, su sistema digestivo se ve afectado, desarrollando colitis nerviosa.
Los trastornos de ansiedad no pueden ser prevenidos, pero hay medidas que ayudan a controlar o reducir los síntomas:
Como la mayoría de los trastornos psiquiátricos, la ansiedad encuentra en el soporte psicológico un gran apoyo que ofrece al paciente herramientas de autoayuda para sobrellevar la enfermedad como complemento a su tratamiento farmacológico.
En las etapas agudas la ayuda psicológica no es de gran utilidad ya que el predominio sobre el paciente son las voces que escucha y las imágenes que cree forman parte de la realidad. Sin embargo, la terapia puede mejorar sustancialmente el funcionamiento social del paciente y ayudarlo a reintegrarse a su ámbito laboral, escolar o familiar en la medida que va comprendiendo el padecimiento y adquiriendo habilidades para solucionar problemas.
Los amigos, familia y pareja de un paciente con desórdenes de ansiedad experimentan un desequilibrio en sus relaciones interpersonales. Sin embargo, el soporte de estas personas allegadas es trascendental para el bienestar del paciente.
Si bien resulta difícil la convivencia con un paciente que experimenta ansiedad, los familiares y amigos deben mostrar un comportamiento comprensivo, empático y saber cómo actuar ante cada situación, por lo que deben tener una relación estrecha con el médico tratante.
Alimentación
Una alimentación rica y balanceada siempre favorece el curso de cualquier enfermedad. Además, es necesario evitar el consumo de sustancias o alimentos que puedan estimular la ansiedad o excitar al paciente y ponerlo en un estado de constante estrés, como el chocolate, la cafeína, las drogas y el alcohol.
Ejercicio
La relajación física es parte importante del bienestar del paciente con trastornos de ansiedad. Realizar algún deporte resulta beneficioso en términos de relajación, sociabilidad y gasto energético. Sin embargo, se recomienda evitar la práctica de deportes extremos que puedan disparar un ataque de ansiedad o fobia como el montañismo, buceo u otros que pongan en riesgo la integridad del paciente.
Los grupos de apoyo, con su riqueza de información y las experiencias de sus integrantes pueden ser una excelente herramienta de ayuda tanto para el paciente como para sus familiares.
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