Es un trastorno neurológico que produce un estado persistente de tristeza, angustia, desesperanza, apatía, interfiriendo de manera negativa con las actividades habituales del paciente.
La depresión ocurre por una combinación de múltiples factores que pueden ser genéticos, neurológicos y ambientales.
Factores genéticos
En cierto tipo de personas existe una marcada vulnerabilidad genética ante las situaciones externas afectándoles de manera afectiva. Actualmente se está investigando para identificar los genes involucrados en la depresión.
Factores neurológicos
UOtra de las causas de depresión es el comportamiento de los neurotransmisores, que son sustancias presentes en el cerebro y parte importante del Sistema Nervioso Central. Los neurotransmisores son producidos por células nerviosas y se dirigen hacia un receptor específico para provocar ciertas respuestas fisiológicas de manera constante y repetida.
Cuando disminuyen los niveles de ciertos neurotransmisores, como serotonina, norepinefrina, dopamina o acetilcolina, se produce un desequilibrio en las células del cerebro, generando estados depresivos en la persona afectada.
Factores ambientales
La constante exposición a la violencia, abusos, pobreza o medios hostiles, hacen que las personas sean propensas a padecer depresión. También la pérdida de un ser querido, los problemas económicos, laborales o familiares, pueden ser motivo de depresión para algunas personas más que para otras.
La depresión es una enfermedad de gran alcance, pues se calcula que afecta del 5 al 8 % de la población adulta a nivel mundial.
Aunque no se conoce con exactitud el origen de los principales tipos de depresión, existe una serie de factores de riesgo:
Los pacientes con depresión pueden presentar uno o varios de los siguientes síntomas:
No existen pruebas de laboratorio para diagnosticar directamente la depresión. Es el profesional de la salud quien mediante un cuestionario determinará el diagnóstico. En ocasiones, el paciente es derivado con un psicólogo o psiquiatra para confirmar el diagnóstico y asignar el tratamiento más apropiado.
Se han identificado dos tipos de tratamiento:
Tratamiento Farmacológico
Existe una gran variedad de medicamentos disponibles para regularizar el nivel de los neurotransmisores que pudieran estar ocasionando la depresión.
Tratamiento Psicoterapéutico
El paciente con depresión requiere de atención psicológica en la mayoría de los casos como complemento a su tratamiento farmacológico. El profesional de la salud mental ayudará al paciente a identificar y enfrentar determinadas situaciones adversas que pueden desencadenar los estados depresivos.
Hasta el momento, no se puede hablar de medidas preventivas. Sin embargo, puede ayudar mantenerse con una actitud positiva, incrementar la autoestima y tener un buen control de estrés para evitar estados depresivos.
También se recomienda evitar el abuso de drogas o alcohol, mantener un estilo de vida saludable, practicar algún deporte e involucrarse en actividades sociales.
Las más comunes son:
Existen diversas clasificaciones de la depresión, de acuerdo con la duración y severidad, o con los acontecimientos que la desencadenan:
Depresión mayor:
Ocurre más frecuentemente en mujeres que en hombres. Inicia con un episodio aislado que continúa con repetidos estados depresivos. De no tratarse, los síntomas incrementan su severidad, interfiriendo con las actividades cotidianas del paciente, inhabilitándolo para llevar a cabo una vida regular.
Distimia:
Es una forma más leve pero al mismo tiempo más crónica de la depresión, ya que puede durar más de dos años. Aunque no es totalmente inhabilitante, impide que el paciente desarrolle sus actividades a plenitud. Los pacientes con distimia pueden experimentar uno o dos episodios de depresión mayor a lo largo de sus vidas.
Depresión psicótica
Ocurre cuando un severo episodio depresivo es acompañado de alguna forma de psicosis, como alucinaciones, pérdida del sentido de la realidad o delirio.
Depresión post-parto:
Luego de haber dado a luz, algunas mujeres experimentan este tipo de depresión que es una compleja mezcla de factores físicos, emocionales y de comportamiento que son asociados a los cambios familiares, sociales y psicológicos que implica la maternidad.
Este tipo de depresión afecta a entre 50 y 75 % de las nuevas madres y 10 % de ellas experimentará un estado depresivo de mayor duración.
Depresión estacional:
Este tipo de depresión está relacionada con los cambios estacionales y una baja exposición a la luz natural, por lo que suele ocurrir principalmente en los meses otoñales e invernales y en los climas fríos, para concluir en la primavera.
La depresión no se presenta por igual en todas las personas, debido a los múltiples factores que intervienen.
Depresión en niños y adolescentes
La depresión puede afectar al 1 ó 2 % de la población infantil y del 3 al 8 % de los adolescentes.
Cuando un niño o adolescente parece estar deprimido, es aconsejable preguntarle acerca de sus pensamientos y sentimientos, así como observar su comportamiento. Algunos síntomas son:
Las causas de depresión en niños y adolescentes pueden ser variadas y nunca deben subestimarse:
Los niños y adolescentes que presentan los síntomas de manera persistente deben ser evaluados primero por su médico para descartar problemas físicos o enfermedades relacionadas y después por un especialista que determine el tratamiento más indicado según la edad y la condición del paciente.
Depresión en hombres
A pesar de que el hombre es menos propenso a sufrir depresión que la mujer, en el género masculino la enfermedad se experimenta de manera diferente que en las mujeres, debido a la intervención de las hormonas en éstas últimas.
Los hombres son más reacios a admitir que están deprimidos e incluso tratan de ocultar los síntomas, que pueden ser:
Debido a la tendencia masculina de enmascarar los síntomas de la depresión y negarse a buscar ayuda profesional, es recomendable que la familia brinde su apoyo para identificar las causas posibles de la depresión y proporcionar la ayuda necesaria.
Depresión en mujeres
Las mujeres presentan el doble de posibilidad de sufrir depresión que los hombres, posiblemente debido a la intervención de factores hormonales. Los ciclos menstruales, la maternidad y la menopausia, son eventos en la mujer que pueden desencadenar periodos depresivos caracterizados por los siguientes síntomas:
En la mujer las causas de depresión pueden ser múltiples:
A diferencia de los hombres, las mujeres con depresión son más proclives a manifestar sus sentimientos, pensamientos y a buscar ayuda profesional, por lo que el diagnóstico es más temprano que en el género masculino y el tratamiento se recibe de manera más rápida.
Depresión en adultos mayores
Aunque la depresión no es un estado normal en la edad adulta avanzada, algunas personas atraviesan por estados depresivos al llegar a la tercera edad que pueden culminar en suicidio.
Es importante identificar la depresión en las personas de la tercera edad, debido a que pueden estar enmascarando síntomas de otra enfermedad concomitante. Algunos síntomas de la depresión en ancianos son:
Las posibles causas de la depresión en adultos mayores son:
Como ya se dijo, a pesar de que cada persona manifiesta de manera diferente los síntomas de la depresión, dependiendo de su edad y género, la observación de las personas cercanas, como amigos y familiares, es fundamental para identificar si una persona es propensa a caer en un episodio depresivo. Síntomas
La depresión puede estar acompañada de otras enfermedades, en ocasiones precede a ciertos padecimientos, mientras que en otros casos, es consecuencia. Los mecanismos en que se intersectan la depresión y otras enfermedades son variables de persona a persona, pero los más comunes son:
Trastornos de ansiedad
En casi todas sus presentaciones, los trastornos de ansiedad generalmente se presentan acompañados de depresión. Por ejemplo, en el caso del estrés post-traumático, el paciente revive una y otra vez el evento que le generó el estado emocional, provocando irritabilidad, culpa, aislamiento y estados depresivos constantes.
Alcoholismo o drogadicción
El abuso de sustancias adictivas puede ser causa o consecuencia de depresión. Estudios científicos han documentado la coexistencia de trastornos del estado de ánimo con el consumo excesivo de alcohol o drogas.
Enfermedades crónicas
Padecimientos como el cáncer, diabetes, Parkinson, Sida, embolia y otros crónico- degenerativos, hacen que el paciente sea más propenso a sufrir depresión. Investigaciones han demostrado que cuando coexisten enfermedades crónicas y depresión, los síntomas de ambos son más severos que en pacientes que únicamente cursan con una sola enfermedad.
Debido a ello, se ha encontrado que el tratamiento eficaz de la depresión ayuda a que mejoren las condiciones de la enfermedad crónica del paciente y que responda mejor al tratamiento.
A cualquier edad y condición, es importante identificar oportunamente las crisis depresivas, ya sea por parte del paciente mismo o por parte de las personas cercanas. Avisar de inmediato al médico ante los primeros síntomas es un paso importante que dar.
La depresión es una enfermedad seria que puede tener consecuencias fatales si no se trata adecuadamente y a tiempo. Aunque para la mayoría de los pacientes con depresión es difícil hacer algo por sí mismos debido a la apatía generalizada que experimentan, existe una serie de medidas recomendadas para reducir la severidad de los episodios depresivos:
La expresión más común de la depresión es la idea de muerte o suicidio, riesgo que está latente a lo largo de la vida del paciente. Aunque los intentos de suicidio no son predecibles, se puede evitar el pensamiento suicida al notar cambios en el comportamiento del paciente y actuar en consecuencia.
La terapia psicológica es una de las más útiles en el tratamiento de la depresión, en combinación con el tratamiento farmacológico, ayuda a que el paciente cambie los pensamientos negativos por positivos y los aplique en su vida cotidiana.
La duración y frecuencia de la psicoterapia la determinará el especialista en salud mental de acuerdo con la evolución del paciente. Algunas veces el paciente tendrá “tareas” que realizar entre una sesión y otra, manteniéndolo ocupado y productivo, lo que mejora el estado depresivo.
Otro de los beneficios es la ayuda que ofrece al paciente el transformar patrones de conducta o pensamiento que lo llevan a estados depresivos, así como a resolver conflictos por sí mismo tomando las decisiones más acertadas.
Es importante que la familia, amigos y pareja del paciente con depresión estén bien informados acerca de la enfermedad y permanecer alertas de los síntomas y los posibles cambios de actitud.
El apoyo de los seres queridos es fundamental en la evolución de la depresión, pues a menudo el paciente requerirá de compañía o impulso a realizar actividades placenteras o simplemente un motivo para llevar a cabo sus actividades cotidianas.
A veces el paciente necesitará asistir acompañado a sus consultas para estar al tanto del tratamiento y animarlo a que se apegue a él. Además, la persona con depresión necesita apoyo emocional, con una actitud comprensiva, empática, paciente, afectiva y estimulante.
Las personas que rodean al paciente con depresión pueden animarlo a involucrarse en tareas de responsabilidad y ayuda, invitarlo a realizar actividades recreativas o brindarle compañía y solidaridad.
A pesar de que es tarea de los seres queridos animar al paciente con depresión a que lleve a cabo ciertas actividades, no se le debe presionar, pues podría resultar contraproducente, insistir con sutilidad y argumentar con inteligencia son las armas más eficaces de convencimiento.
Alimentación
No se han identificado alimentos que mejoren o empeoren los estados depresivos, pero recientes investigaciones sugieren que el consumo de ácidos grasos Omega-3 pueden ofrecer beneficios terapéuticos complementarios a los medicamentos y la psicoterapia.
Este tipo de sustancias están presentes de manera natural en los pescados provenientes de aguas frías, como la sardina, el salmón o el bacalao. Como en todos los casos, se recomienda tener una dieta sana y balanceada.
Ejercicio
La actividad física proporciona bienestar al paciente con depresión. Aunque se muestre resistente a llevar a cabo algún tipo de ejercicio, se recomienda animar a la persona a dar paseos cortos o involucrarse en deportes no competitivos, sino recreativos que impliquen más disfrute que esfuerzo físico y estrés.
Los grupos de apoyo son de gran utilidad para el paciente con depresión, ya que se evita el aislamiento social y se fomenta un sentimiento de utilidad y productividad.
Dado que la depresión tiene un componente emocional, el ejercicio mental es una fuente de distracción para el paciente, alejándolo de pensamientos negativos o ideas de suicidio. Realizar tareas que activen pensamientos positivos o productivos es de gran utilidad en estos casos. Juegos
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