Es una enfermedad neurológica y psiquiátrica que se caracteriza por presentar estados de ánimo exagerados y opuestos: el paciente alterna episodios de euforia seguidos de periodos depresivos.
La causa principal del trastorno bipolar -anteriormente conocido como enfermedad maniaco-depresiva, se atribuye a un desequilibrio entre los neurotransmisores, que son sustancias presentes en el cerebro.
Parte importante del Sistema Nervioso Central, los neurotransmisores son generados por las células cerebrales e interactúan con receptores específicos para provocar una respuesta biológica en el organismo.
Cuando existe una variabilidad en la cantidad de neurotransmisores principalmente serotonina, noradrenalina, dopamina y acetilcolina, se producen cambios en el estado de ánimo. Cuando éstos son extremos y cíclicos, puede hablarse de trastorno bipolar.
Se calcula que a nivel mundial, al menos 30 millones de personas padecen trastorno bipolar.
Aunque no se han determinado con exactitud, existen algunos factores de riesgo entre la población propensa a desarrollar la enfermedad:
El trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia de episodios de euforia (conocidos como manía), los cuales pueden durar días o semanas, con periodos depresivos de igual duración.
La frecuencia y duración de los episodios de manía y depresión varían de un paciente a otro, creando ciclos que se repiten cada tres meses en promedio. Entre cada uno de los ciclos, el paciente se muestra asintomático y es capaz de llevar a cabo su vida cotidiana sin contratiempos.
Episodios mixtos
En esta presentación de trastorno bipolar, el paciente manifiesta síntomas depresivos y eufóricos simultáneamente.
Existen varios criterios de diagnóstico para detectar el trastorno bipolar y todos se basan en la sintomatología reportada por el paciente y/o sus familiares, así como, en su historia personal, antecedentes clínicos propios y de familiares.
Aunque hasta el momento no existen pruebas de laboratorio que confirmen el diagnóstico, el médico puede realizar algunos análisis para descartar la existencia de otra enfermedad o condición como abuso de drogas o una inadecuada combinación de medicamentos.
Hay dos tipos de tratamiento para la trastorno bipolar:
Tratamiento Farmacológico
El objetivo es estabilizar los estados de ánimo a través de conseguir un equilibrio en los neurotransmisores. El especialista decidirá qué medicamento o combinación de ellos es el más propicio para cada paciente.
Tratamiento Psicoterapéutico
De manera complementaria, la terapia psicológica ayuda al paciente a lidiar con los cambios en el estado de ánimo y a controlar el estrés. También representa un apoyo para tener una autoimagen sana y una relación cordial con su familia, amigos y personas que le rodean.
El tratamiento psicoterapéutico es especialmente útil en los episodios depresivos, para evitar los pensamientos suicidas y en la etapa maniaca, para controlar los impulsos irracionales.
Existen medidas que se pueden adoptar para reducir la aparición y severidad de los episodios
Debido a que el trastorno bipolar implica episodios de depresión, el mayor riesgo que corren los pacientes es el intento de suicidio. También presentan aislamiento y se modifican las relaciones interpersonales
En cambio, en la fase de manía, las consecuencias más comunes son las derivadas de la toma irracional y arbitraria de decisiones, poniendo en peligro la vida y patrimonio de los pacientes y quienes le rodean.
El abuso de sustancias estimulantes, como cafeína, alcohol, tabaco o drogas es un riesgo latente en los pacientes con trastorno bipolar.
El trastorno bipolar afecta de manera diferente a los adultos que a los niños, y a las mujeres que a los hombres.
Trastorno bipolar en niños y adolescentes
Aunque no es una condición común en los niños, los cambios súbitos de estado de ánimo pueden clasificarse como trastorno bipolar.
En ocasiones la sintomatología puede confundirse con la del trastorno de déficit de atención e hiperactividad o con la de un comportamiento rebelde y perturbador, por lo que es indispensable obtener un diagnóstico oportuno y certero
En su fase de manía, el niño o adolescente puede tener pensamientos y conductas más destructivas, agresividad en su actitud y comportamiento, hiperactividad y pensamientos irreales de grandeza.
En tanto, cuando están en proceso de depresión, expresan molestias físicas, irritabilidad, extrema sensibilidad, pensamientos suicidas e intolerancia al rechazo.
Trastorno bipolar en hombres
Las diferencias que pudieran existir en torno a la afectación del trastorno bipolar entre hombres y mujeres no han llegado a un consenso, salvo las que tienen que ver con la intervención de las hormonas femeninas en determinados ciclos de la mujer.
Trastorno bipolar en mujeres
Es conocido que la influencia de las hormonas femeninas desempeña un papel importante en el transcurso de las enfermedades neurológicas.
En el trastorno bipolar no existen obstáculos para que una mujer pueda embarazarse, pero será una decisión que tome de manera consensuada con su pareja, neurólogo y ginecólogo para discutir las ventajas y desventajas del consumo de medicamentos durante el embarazo y la lactancia.
El embarazo favorece a algunas pacientes, pero a otras las afecta, lo cual es impredecible.
Al nacer el bebé, es probable que la mujer que sufre trastorno bipolar presente exacerbaciones en sus síntomas, por lo que no deberá abandonar el tratamiento para poder dedicar al recién nacido la atención y cuidados que requiere.
Cuando la paciente llega a la menopausia, la disminución de hormonas también puede afectarla en sus estados de ánimo, causando confusión en la sintomatología.
Cada paciente manifiesta el inicio de los ciclos de manera diferente. Por ello, es necesario que permanezca alerta y sepa identificar las primeras señales de cambios en su humor, comportamiento, pensamiento o actitud para actuar en consecuencia.
El trastorno bipolar puede aparecer acompañado de otras enfermedades, como pueden ser:
Trastornos de ansiedad
Algunas variantes de los trastornos de ansiedad, como el desorden obsesivo-compulsivo, el estrés post-traumático, pánico y fobia social pueden coexistir con el trastorno bipolar, mejorando con la terapia farmacológica adecuada y prescrita por un especialista.
Alcoholismo o drogadicción
Un gran porcentaje de pacientes con trastorno bipolar también sufren de abuso de drogas, alcohol o medicamentos. Esto se debe en gran medida a la automedicación y a la creencia de que consumiendo sustancias estimulantes lograrán un equilibrio en su estado emocional. Sin embargo, estas condiciones empeoran el curso de la enfermedad.
Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
Se ha demostrado que en los niños y adolescentes que sufren trastorno bipolar, también están presentes algunos síntomas del TDAH..
El paciente que sufre trastorno bipolar puede llevar a cabo acciones que mejoren o equilibren su estado de ánimo, que eviten los ciclos o reduzcan la severidad de sus síntomas:
Debido a que una de las características de la enfermedad es atravesar por periodos de depresión, el intento de suicidio es un riesgo latente en la vida del paciente. Las personas cercanas pueden ayudar identificando cambios súbitos de ánimo en el estado depresivo y evitar pensamientos de muerte o suicidas.
¿Qué hacer?
¿Qué no hacer?
La psicoterapia es un excelente complemento a la terapia farmacológica. A través de un profesional de la salud mental, el paciente será capaz de lidiar con las variaciones en su estado de ánimo y evitar consecuencias fatales, como los pensamientos suicidas que experimentará en la etapa de depresión y las consecuencias que se derivan de las acciones irracionales que tomará en el episodio de manía.
Los seres queridos de un paciente con Trastorno Bipolar pueden ofrecer apoyo emocional en las etapas de depresión y contención en los periodos de euforia.
Vivir con una persona que sufre trastorno bipolar puede ser estresante, por lo que sus familiares, amigos y pareja deberán ser pacientes, fuertes y escuchar las necesidades del enfermo, de manera empática y respetuosa, controlar el estrés que se deriva de las conductas extremas que muestra el paciente para ayudar a equilibrar su estado emocional. Es importante que las personas allegadas permanezcan informadas acerca de la enfermedad para comprenderla mejor, así como las actitudes del paciente
Alimentación
Las sustancias estimulantes pueden disparar o agravar un estado de manía, por lo que se recomienda evitarlas. La alimentación sana y balanceada es recomendable en todos los casos.
Ejercicio
Realizar algún tipo de ejercicio o actividad física ayudará al paciente a gastar energía, distraer pensamientos irracionales, socializar y evitar el aislamiento. Se recomienda practicar deportes recreativos que tiendan a relajar y evitar las actividades extremas como escalar, surfear, practicar montañismo o automovilismo, así como otras que pongan en riesgo su integridad física.
Integrarse a un grupo de apoyo es de gran utilidad tanto para el paciente como para sus familiares. Les ayudará a comprender la enfermedad y brindar su apoyo a otras personas que atraviesan por la misma situación.
El paciente se mantiene asintomático y es capaz de desempeñar sus labores cotidianas sin contratiempos.
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