También se les conoce como Trastornos Afectivos y encierran a toda una categoría de alteraciones del humor. Esto quiere decir que el paciente experimenta cambios extremos del estado de ánimo de manera repentina y sin control. En ocasiones, quienes los padecen pasan de la total euforia a la más profunda tristeza, alterando su forma de actuar y de relacionarse con su entorno.
Los Trastornos del Estado de Ánimo pueden tener su origen en una combinación de múltiples factores que pueden ser genéticos, neurológicos y ambientales.
Factores genéticos
Aunque no se trata de una condición hereditaria, existen evidencias de que un individuo que padece Trastornos del Estado de Ánimo pertenece a una familia donde se presenta más de un caso entre sus integrantes. Actualmente se investiga la relación entre la genética y los trastornos del humor.
Factores neurológicos
Otra de las causas por las que se producen los Trastornos del Estado de Animo es un desequilibrio de las sustancias químicas producidas por el cerebro llamadas neurotransmisores, las cuales regulan, entre muchas otras funciones, los estados de ánimo.
Cuando se produce una alteración en el equilibrio de ciertos neurotransmisores, como son la serotonina, dopamina, acetilcolina o norepinefrina, se generan cambios en el humor de las personas.
Factores ambientales
También existen diversos factores externos que pueden alterar el estado de ánimo de las personas, como la pérdida de un ser querido, la exposición constante a la violencia, dificultades económicas, sociales o familiares, afectan en distintos grados a la personas según sus condiciones particulares.
De acuerdo con estadísticas internacionales, el 9.5% de la población estadounidense sufre Trastornos del Estado de Ánimo y su inicio se ha detectado a edades más tempranas que en el pasado.
Aunque no se conoce con exactitud la causa principal de los Trastornos del Estado de Ánimo, se han identificado a algunos factores que incrementan el riesgo de padecerlo:
De acuerdo con su edad y condición particular cada paciente puede experimentar algunos de los siguientes síntomas:
Un profesional de la salud es el único capacitado para diagnosticar los Trastornos del Estado de Ánimo a partir de una evaluación médica completa que incluya aspectos psiquiátricos.
Existen dos tipos de abordaje terapéutico que son complementarios:
Tratamiento psicoterapéutico
Consiste en la intervención de un profesional de la salud mental que apoye al paciente para identificar y enfrentar los cambios en su humor producto de las situaciones adversas que ocurren en su vida cotidiana.
Tratamiento farmacológico
Está orientado a mejorar los cambios del ánimo mediante un equilibrio en los neurotransmisores antes descritos.
No existen medidas específicas para prevenir los Trastornos del Estado de Ánimo. Sin embargo, es recomendable evitar el abuso de sustancias como las drogas y el alcohol, involucrarse en actividades que eleven la autoestima y mantener un estilo de vida saludable, basado en una alimentación balanceada y la práctica de deportes o ejercicio.
También se sugiere mantener control sobre el estrés y enfrentar de manera equilibrada las dificultades que se enfrentan en la vida cotidiana.
Las más comunes son:
La clasificación más común de los Trastornos del Estado de Ánimo incluye cinco tipos:
Es más común en las mujeres que en los hombres y se caracteriza por un estado persistente de tristeza sin causa aparente. El paciente experimenta aislamiento, falta de interés por el placer y las actividades que anteriormente disfrutaba e incluso tiene pensamientos recurrentes de muerte o suicidio. Este estado puede tener una duración mayor a dos semanas y afectar al grado de imposibilitar a la persona para desarrollar sus actividades cotidianas.
Distimia
Es una forma leve de depresión pero que se presenta de manera crónica. Los síntomas depresivos pueden durar por más de un año y aunque no imposibilita a las personas para desempeñar sus actividades cotidianas, no pueden realizarlas en su total capacidad y disfrute.
El paciente experimenta episodios de euforia alternados con periodos depresivos de manera persistente. Los cambios bruscos no sólo se presentan en el estado de ánimo, sino también en el nivel de energía, pensamiento y comportamiento del paciente. En los hombres el trastorno puede iniciar con un periodo de euforia, mientras que en las mujeres suelen iniciar con una etapa depresiva. Estos periodos de alternancia pueden ser de horas, días o semanas.
Trastornos del Estado de Ánimo debidos a una enfermedad
Generalmente se presenta en pacientes que sufren enfermedades crónicas o en estado terminal como el cáncer, Sida y otras que pueden conducir a la muerte. Generalmente las personas en esta condición experimentan síntomas depresivos acompañados de un sentimiento persistente de desesperanza y culpabilidad. Estados constantes de este trastorno puede llevar a la persona a perder el empleo, adquirir deudas excesivas o romper relaciones con seres queridos.
Trastornos del Estado de Ánimo debidos al uso de sustancias
Algunos medicamentos pueden provocar estados depresivos, así como el abuso de sustancias como el alcohol pueden ser causa de episodios depresivos.
Trastornos del Estado de Ánimo según edad y género
Suele manifestarse en la etapa escolar y está relacionado con el entorno en el que se desenvuelve el estudiante, tanto en la escuela como en su casa. Según estadísticas recientes, 1 de cada 33 niños y 1 de cada 8 adolescentes sufren depresión en Estados Unidos.
Esto indica que en décadas recientes, los síntomas se presentan de manera más precoz que en tiempos anteriores.
Inicialmente se manifiesta con desórdenes del sueño, alteraciones del humor, extrema irritabilidad, malas calificaciones, comportamiento rebelde, alteraciones del apetito, aislamiento social y escolar; los cuales no deben ser confundidos con algunas manifestaciones conductuales propias de la edad.
Debido a que los seres humanos en la infancia no son capaces de expresar sus sentimientos y necesidades, el diagnóstico de los Trastornos del Estado de Ánimo en este grupo poblacional llega de manera tardía. Además, en la población infantil, los Trastornos del Estado de Ánimo suelen complicarse con otras condiciones, como la ansiedad.
Es importante mencionar que los hijos de una persona que padece Trastornos del Estado de Ánimo tienen mayor propensión a desarrollar trastornos de éste tipo y pueden persistir hasta la edad adulta.
Los hombres en edad adulta son menos propensos a sufrir Trastornos del Estado de Ánimo que las mujeres. Estadísticamente hablando, la posibilidad de padecer depresión se reduce a la mitad en los varones. Sin embargo, los problemas económicos, laborales y familiares, así como una combinación de factores, son las causas más comunes de la aparición de los trastornos de ánimo en los hombres adultos.
Las mujeres tienen el doble de posibilidad de padecer Trastornos del Estado de Ánimo que los hombres, especialmente la depresión. En cambio, el porcentaje general de la población que sufre trastorno bipolar es de 2.6% para ambos géneros.
Se estima que en la población femenina adulta, los cambios hormonales intervienen en los procesos que alteran los estados de ánimo. Por ejemplo, la entrada a la menopausia, el embarazo o el nacimiento de un hijo pueden desencadenar periodos depresivos, caracterizados principalmente por llanto sin causa aparente, apatía, pensamientos de muerte o suicidio, cambios de carácter, baja autoestima y sentimientos de culpa, entre otros.
Los adultos de la tercera edad también están expuestos a padecer Trastornos del Estado de Ánimo de acuerdo con sus características particulares. Situaciones de abandono familiar, o la presencia de una enfermedad crónica pueden ser causantes de que el adulto mayor sufra alteraciones en su estado de ánimo.
Enfermedades como alzheimer, parkinson, cáncer, diabetes, y males cardiacos, así como la sensación de falta de productividad, pueden conjuntarse para generar estados depresivos.
Las principales manifestaciones son: estados de tristeza, melancolía, irritabilidad, dolores inexplicables, y sentimientos de abandono e inutilidad.
Las variaciones en el estado de ánimo o humor son la principal característica de este padecimiento. El paciente puede estar triste y repentinamente mostrarse eufórico. En ocasiones la irritabilidad y el enojo sin causa aparente se manifiestan seguidos de una sensación de desesperanza.
La experiencia enseñará al paciente a identificar una crisis emocional antes de su inicio. En este caso, es posible adoptar algunas medidas que ayuden a reducir la severidad o impacto de la crisis. Por ejemplo el paciente puede:
Los Trastornos del Estado de Ánimo pueden ser causa o consecuencia de padecimientos psiquiátricos o neurológicos.
También las enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes o el Sida pueden alterar el estado de ánimo de los pacientes, al tener sentimientos de tristeza, desesperanza o la idea de que su estado de salud puede empeorar.
Los padecimientos estomacales como el Síndrome de Intestino Irritable pueden ser consecuencia de los Trastornos del Estado de Ánimo; debido a que los cambios emocionales provocan que se produzcan mayores contracciones en el intestino grueso y distensión abdominal.
En los pacientes que sufren Trastornos del Estado de Ánimo, los pensamientos sobre la muerte o el suicidio son frecuentes cuando atraviesan por periodos de tristeza, melancolía o depresión.
Las personas que rodean al enfermo deben tomar con seriedad los comentarios que expresen deseos de morir. Frases como "quiero que termine el sufrimiento" o "dejaré de ser un problema" son señales verbales que emite el paciente y que deben ser escuchadas y atendidas; no son simples palabras para llamar la atención de la familia o amigos.
El paciente también puede manifestar cambios en su conducta, como regalar sus objetos favoritos, desechar pertenencias o escribir notas suicidas.
¿Qué hacer?
Es obligación de quienes rodean a un paciente con Trastornos del Estado de Ánimo escuchar con seriedad sus comentarios o avisos sobre el suicidio. Hay una serie de recomendaciones para ayudar positivamente en estos casos:
¿Qué no hacer?
En ocasiones las personas cercanas a un paciente con Trastornos del Estado de Ánimo subestiman sus intenciones de morir o simplemente no saben cómo manejar la situación. Existen acciones que se deben evitar como:
Al igual que en otros padecimientos psiquiátricos o neurológicos, la ayuda psicológica es una gran herramienta que permite al paciente manejar correctamente las variaciones en el estado de ánimo al identificar los cambios que producen y sus posibles afectaciones.
La terapia psicológica debe ser un complemento al tratamiento farmacológico para mejorar la calidad de vida de quien padece estos trastornos.
El apoyo y comprensión de amigos y familiares es de especial importancia para los pacientes con trastornos del estado de ánimo. Sin embargo, las personas cercanas pueden experimentar frustración al realizar constantes intentos de mejorar el estado de ánimo de su ser querido, por lo que deben ser pacientes y comprensivos.
Para los pacientes, sumarse a grupos con un interés común puede ayudar en gran medida a mantenerse activos y sentirse útiles en los periodos de tristeza o depresión. Se sugiere evitar el aislamiento y realizar actividades grupales que impliquen convivencia y diversión.
Una fuente de distracción cuando el paciente atraviesa por periodos de tristeza o depresión es el ejercicio mental. Se recomienda la resolución de juegos o actividades de destreza que activen pensamientos positivos y de productividad.
Alimentación
Una dieta balanceada que incluya alimentos de todos los grupos aporta un gran beneficio para la salud en general. Sin embargo, los pacientes con Trastornos del Estado de Ánimo deben evitar el consumo de sustancias estimulantes presentes en: café, chocolates, cigarros y bebidas alcohólicas.
Ejercicio
El ejercicio físico contribuye a descargar tensión emocional y permite al paciente apreciar aspectos positivos de su vida. Se recomienda realizar deportes en equipo como ciclismo, natación, futbol, o actividades recreativas como senderismo, deportes de exhibición o viajes. También se sugieren las disciplinas de relajamiento espiritual como yoga o pilates.
Las actividades a evitar son los deportes extremos o de alto riesgo y los que se realicen en solitario como el buceo o el montañismo.
Son una excelente opción tanto para los pacientes como para sus seres queridos, al encontrar e intercambiar información y experiencias que los hacen sentir acompañados en todo momento.
Fuentes:
Inicio | Esquizofrenia | Trastorno del Estado de Ánimo | Esclerosis Múltiple | Epilepsia | Dolor Neuropático | Depresión | Trastorno de Ansiedad | Trastorno Bipolar
Human Dynamics Bureau, S.C. | Human IT | Probiomed